Nos imponen la vida como si fuera una carrera sin fin: debes tener las mejores notas en el colegio, debes sacar un puntaje alto para quedar en una buena universidad, debes sacar notas altas para quedar en un buen trabajo, debes quedar en un trabajo estable y bien remunerado para ganar dinero, debes ganar mucho dinero para poder tener tus bienes muebles, debes tener posesiones materiales para poder empezar una vida .. y todo esto, para recién poder lograr ser feliz.
Menuda estupidez. ¿Que pasa entremedio? ¿Acaso no puedo permitirme ser feliz sin lograr una meta, sin tener algo material - dícese un título, dinero, calificaciones - para poder estar tranquila y ser feliz?
La sociedad del exitismo* nos ha vendido la pomada, como decimos acá en Chile: y es que realmente, ¿Es necesario tener éxito en todas las cosas de la vida para ser feliz?
En mis pocos años de vida, puedo asegurar con certeza que el éxito no radica en los resultados: radica en el aprendizaje. Puedo perfectamente tener éxito en un examen, y sacar un 70 (calificación máxima), pero pueden darse varias situaciones, entre varias, a saber:
Copié y no aprendí nada;
Calenté la materia, y no aprehendí el conocimiento necesario;
Fue suerte
Estudie, me sacrifiqué, pero deje de lado a mi familia y otras cosas, y me convertí en un ser humano completamente mezquino durante el periodo de estudio
En todas estas, pude haber logrado el resultado, pero finalmente, no será un éxito, pues si no reflexiono en torno a lo que me hace falta para poder mejorar estas situaciones, no tendrá ningún sentido práctico obtener un resultado específico, y además, corro otro riesgo muy importante: olvidar ser feliz.
La felicidad está en el camino, no está en el éxito. No se quien fue el que nos acuñó ese concepto en la cabeza, de que lograr cosas, teniendo bienes, podremos ser felices ... ¿Entonces, podré ser feliz recién cuando llegue a mis últimos días de vida, y haya pasado todos los niveles de este videojuego llamado vida de forma satisfactoria, teniendo todos los ítem necesarios? maldita ñoña deja de pensar en ejemplos tan asociales, por favor
El éxito llega de la mano de la felicidad, y esta no llega con el éxito, así de simple. Si no aprendemos a ser felices en el camino de la asención al cerro, ¿como pretenderemos sólo ser felices en la cima? ¿no es acaso mezquino de nuestra parte permitirnos sólo un instante pequeño de felicidad, cuando podemos disfrutar el camino?
El éxito no está en tener el mejor título, el mejor auto, la mejor casa, la mejor carrera: el éxito está en lo que a cada quien le haga feliz. Si tu meta es tener cien audi, bien, es tu decisión. Si tu meta es tener un triciclo, excelente, también es tu decisión. Pero que no se te olvide algo: la felicidad real se da en el camino a lograr tu meta, en los pequeños desvíos, en lo cotidiano. Disfruta cada momento ahora, pues puede que no alcances tu meta, y puedas encausar tu energía en una mucho mejor aún, que en circunstancias normales no te habrías podido permitir ver. Permítete ser feliz, y despréndete de los cánones de esta sociedad exitista. El único éxito esta en tu felicidad y realización personal a través del aprendizaje... lo otro es un cuento que nos inventaron los publicistas.
*Es curioso que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española afirme que la palabra “exitismo” es un término que se usa en Chile y Argentina, definiéndola como el afán desmedido por el éxito, al cual describe como el resultado feliz de un negocio o una actuación, o la buena aceptación que tiene algo o alguien. (fuente http://sitiocero.net/2015/exito-y-exitismo/, consultada el 24.4.2017)
A propósito del constante uso de la figura de Nabila Rifo en los matinales nacionales, del derecho que sienten todos de opinar sobre su vida privada y sexual, y en especial, de los escabrosos datos entregados por el ginecólogo en el matinal \"Bienvenidos\" de canal 13 hace unos días, me permito compartir la siguiente reflexión para con los lectores:
Nabila ha sido violentada de forma sistemática, primero por un hombre que la desfiguró por completo y le sacó los ojos, y luego por un país ávido de morbo, que ha seguido su caso y ha opinado sobre su culpabilidad en el hecho sin medida, cuando la realidad es que es ella la víctima de este cruento delito.
Si entendemos al delito en un sentido amplio, podemos constatar que este se refiere a una conducta desviada. Y muchas de estas conductas desviadas no están siquiera tipificadas bajo el alero de la ley penal, pero no por eso dejan de ser reprochables.
Sin lugar a dudas somos una sociedad, en su conjunto, destructiva y delictiva -entendido delito bajo el concepto amplio explicado anteriormente-: No conforme con los golpes recibidos en el rostro por Nabila, la extracción de sus ojos y otras agresiones, nosotros la seguimos agrediendo sin piedad en lo más profundo de su ser, que es su dignidad de mujer y de persona humana, a través de matinales inescrupulosos que usufructúan de su historia para tener más rating o con abogados que tratan de justificar su agresión valiéndose de un juicio de valor por su autodeterminación sexual… ¿No podrán apelar los matinales y noticieros a un mayor profesionalismo en su labor de informar, y dejar de lado el marketing y sed de rating, para pasar a preocuparse por temas más importantes como por ejemplo, cómo prevenir la violencia? ¿Es acaso correcto, en términos humanos, usufructuar de esa manera de la figura de una mujer que ha sufrido hasta lo más profundo de su dignidad? ¿Se atreverían estos mismos matinales, acaso, a ventilar de esa manera algún delito cometido bajo el alero de una persona de un grupo social Abc1?
Hoy es Nabila, y mañana puede ser Francisca o María José. De la violencia, nadie está libre, y erradicarla de nuestra sociedad es una tarea de todos. Partamos por lo básico, y cierro esta misiva interpelando a todos los profesionales que pueden participar en las discusiones públicas, ya sean periodistas, abogados, psicólogos u otros, a que ocupen su conocimiento de manera constructiva para poder esbozar el día de mañana una sociedad más justa, digna y libre, en donde no existan más Nabila Rifo, y en donde tanto las mujeres como hombres puedan desenvolverse con la seguridad de que sus derechos básicos, como la intimidad e integridad física y psíquica, serán respetados, y por sobre todo, que su honra no se verá mermada por recurrir a un tribunal de la nación para la resolución de sus conflictos.
Carta de opinión publicada en el diario "El Mostrador" (http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2017/04/18/hoy-es-nabila/)
Nabila Rifo, por años, nunca denunció las conductas de violencia intrafamiliar que sufría a manos de su cónyuge. La violencia fue creciendo, hasta que él llegó al extremo de pasar a una violencia física exacerbada, llegando a irrumpir en el hogar con un hacha, y finalmente, a estar imputado y sindicado como único sospechoso de sacarle los ojos a su mujer.
Esta violencia comenzó de forma oral, y terminó en lo que hoy todos sabemos.
Me pregunto ¿Cuantas potenciales Nabila existirán hoy en nuestro país, callando su realidad por miedo, confusión, dependencia o por un mal concepto del amor?
La violencia es real. La violencia existe. La violencia cobra víctimas silenciosas, y sólo unas pocas son las que salen en la TV.
¿Todavía algunos creen que el feminismo (de primera y segunda ola) es innecesario, y que es una invención de un montón de mujeres resentidas, gordas, feas y ridículas? No señores y señoritas: hoy más que nunca es necesario que las mujeres alcemos la voz y dejemos de ser cómplices de situaciones que nos violentan a nosotras, o a nuestras hermanas, madres, amigas, cuñadas y cualquiera otra mujer.
Tomemos conciencia, y como seres humanos que somos, por favor, no callemos nunca más frente a estos abusos, aunque no sean dirigidos hacia nosotros mismos. Conteniendo a una mujer maltratada y apoyándola para que sea valiente, podremos evitar mucho más. No seamos cómplices de la violencia en ningún sentido, luchemos para que no hayan más Nabila Rifo en Chile.
Estoy en evidente desacuerdo con los partidos políticos. Muchos me preguntan si prefiero entonces una dictadura o una monarquía, pero no es así: siempre preferiré la democracia.
Imaginemos el pueblo de Titirilquén, con 300 habitantes. De esos 300 habitantes, 250 son mayores de 18 años y tienen derecho a voto. En Titirilquén no existen partidos políticos, pero hay elecciones plenamente democráticas y la corrupción no es un tema ¿Como puede lograrse semejante utopía?
Cada ciudadano, al cumplir la mayoría de edad, está capacitado para votar y para ser electo a un cargo popular. Es así entonces como cada una de las 250 personas que pueden votar, automáticamente, pueden ser electas, pues así como se tiene el privilegio de votar, se tiene también el privilegio de servir a la ciudad. Cada ciudadano podrá votar por cualquiera otro que considere apto para el cargo, y quien resulte electo, asumirá con suma alegría este desafio. Las votaciones son secretas, realizadas en una balota, y la elección se realiza por mayoría. No existe la propaganda política de ningún tipo, y hay una transparencia total en el manejo del dinero y de las políticas públicas a aplicarse, que buscan el bien común de toda la ciudad y no traen aparejadas ningún interés privado y económico. Cada ciudadano que viole alguna disposición - como por ejemplo, con malversación de fondos -, puede ser castigado privándose de sus derechos administrativos, vale decir, no podrá votar ni ser electo para un cargo popular por un tiempo prudencial, según sea su infracción.
Cada cargo, a su vez, no sirve para enriquecerse. Se le paga la manutención básica y los viáticos correspondientes a cada persona, en caso de que el cargo, por su alta exigencia, le impida realizar sus labores comunes, para así no dejar en abandono a esta persona y a su familia.
Cada año los ciudadanos de Titirilquén asisten dichosos a votar, y quienes resultan electos, asumen con alegría esta vocación de servicio para su comunidad y tratan de hacerlo lo mejor posible. Titirilquén no necesita partidos políticos, pues finalmente, estas agrupaciones sólo sirven para desunir a la comunidad. Titirilquén necesita formar ciudadanos virtuosos, con valores espirituales, que sean capaces de hacer frente a los nuevos desafíos que implica la administación de su ciudad y la construcción de una nueva sociedad.
¿Muy utópico, verdad? Pues déjenme decirles que no. En la fe bahai venimos aplicando este sistema hace ya casi 200 años para elegir a los integrantes de nuestras asambleas espirituales locales y a nivel nacional y mundial (no tenemos clero, nos regimos por un sistema administrativo) y no se han necesitado partidos políticos ni propaganda para administrar dineros y para poder aplicar políticas para la comunidad. La democracia sin desunión es posible.
Cuando tenía cuatro años, era una mañana soleada, y como niños, no teníamos preocupaciones. Salimos a jugar al patio, y cuando entramos la profesora nos sentó en círculo y nos hizo una simple pregunta ¿Quien había desordenado el rincón de juegos de madera?.
En vista de que nadie respondía, la profesora nos hizo realizar un ejercicio bien simple: pondríamos todos nuestra vista fija en el suelo, y el que estuviera mintiendo, tendría una mancha roja en la cabeza, que sólo ella podría ver .
Comenzó a caminar, y todos estábamos angustiados. Se detuvo en mi lugar y me sindicó como la autora del ilícito. Yo, sin entender nada, reclamaba, pues no había hecho ese desorden. La profesora no me creyó, y finalmente yo tuve que ir a ordenar ese rincón de juguetes.
Y así fue como ese día, a los cuatro años, tuve mi primera aproximación a la (in)justicia.
La evocación de tiempos pasados es un tema , valga la redundancia, muy antiguo dentro de la historia del cine. Claro ejemplo tenemos con la famosa cinta del maestro del cine, Billy Wilder, "Sunset Blvd" o "El crepúsculo de los dioses", que narra la historia de una famosa actriz del cine mudo, Norma Desmond (interpretada por la famosa actriz del cine mudo, Gloria Swanson), quien añora sus otrora días de fama, y delira pensando en que volverá a ser reconocida como la estrella que es. Mezclando elementos del cine negro y una evocación al pasado - contando hasta, con la participación de Cecil De Mille - , Wilder consigue cautivar a su espectador. La historia de por si cobra vida, pues la protagonista del filme, en la vida real, se encuentra en una situación muy similar: y es bien sabido por nosotros, que luego de la llegada del cine mudo, varios de nuestros actores predilectos quedaron relegados a segundo plano por las contingencias que traía la nueva forma de percibir el séptimo arte.
Y yendo a un año no tan lejano, nos remontamos en unos recientes premios óscares del 2012, cuando una particular cinta, llamada "The artist", rompió todas las expectativas y se esgrimió como la gran ganadora de los galardones ese año. Y es que la gran gracia que tuvo este filme francés fue que revivió el cine mudo, logrando ganar un premio a la mejor película en los óscares, galardón que no ostentaba una película de esa clase - muda, y en blanco y negro - desde el año 1927.
Y cinco años después, en el 2017, tenemos una nueva apuesta: "La La Land, la ciudad de las estrelllas".
La La Land cuenta la historia de amor entre un cantante de jazz y una actriz que sueñan con poder realizar su arte en lo difícil de una sociedad neoyorquina actual.
Esta película ha roto los récords de nominaciones, igualando las 14 nominaciones de Titanic y de "All about Eve" - casualmente, gran competidora de la película nombrada en autos, Sunset Blvd, en el año 50 - . Las nominaciones obtenidas son las siguientes (he subrayado las películas que a mi juicio tienen más opciones de ganar este galardón en sus respectivas categorías)
Mejor Película
"Arrival"
"Hacksaw Ridge"
"Hell or High Water"
"Fences"
"Talentos ocultos"
"La La Land"
"Lion"
"Manchester by the Sea"
"Moonlight"
Actor Principal
Casey Affleck por "Manchester by the sea"
Andrew Garfield por "Hacksaw Ridge"
Denzel Washington "Fences"
Ryan Gosling por "La La Land"
Viggo Mortensen por "Captain Fantastic"
Actriz Principal
Natalie Portman por "Jackie"
Meryl Streep por "Florence Foster Jenkins"
Emma Stone por "La La Land"
Isabelle Huppert por "Elle"
Ruth Negga por "Loving"
Dirección
Denis Villeneuve por "Arrival"
Mel Gibson por "Hacksaw Ridge"
Damien Chezelle por "La La Land"
Kenneth Lonergan por "Manchester by the Sea"
Barry Jenkins por "Moonlight"
Banda Sonora Original
"Jackie"
"La la Land"
"Lion"
"Moonlight"
"Passengers"
Guión Original
"Hell or High Water"
"La La Land"
"The Lobster"
"Manchester by the Sea"
"20th Century Women"
Dirección de Arte
"Arrival"
"Fantastic beasts and where to find them"
"Hail, Caesar!"
"La La Land"
"Passengers"
Mejor Edición
"Arrival"
"Hacksaw ridge"
"Hell or High Water"
"La La Land"
"Moonlight"
Efectos de Sonido
"Arrival"
"Hacksaw Ridge"
"La la Land"
"Rogue One"
"Passengers"
Sonido
"Arrival"
"Deepwather Horizon"
"Hacksaw ridge"
"La La Land"
"Sully"
Mejor Diseño de Vestuario
"Allied"
"Fantastic beasts and where to find them"
"Florence Foster Jenkins"
"Jackie"
"La la land"
Mejor Fotografía
"Arrival"
"La La Land"
"Lion"
"Moonlight"
"Silence"
Mejor Canción Original
"Audition (The Fools Who Dream)" - La La Land
"Can't Stop the Feeling" - Trolls
"City of Stars" - La La Land
"The Empty Chair" - Jim: The James Foley Story
"How Far I'll Go" - Moana
Dejando de lado el análisis de los premios óscares - que postergaré para otro post, más en detalle - deseo detenerme a hablar de esta hermosa película.
La La Land tiene la gracia de hacer un guiño dentro de nuestra era a los musicales de antaño. Y es que Ryan y Ema no tienen nada que envidiar a los famosos y recordados Fred Astaire y Ginger Rogers en la querida cinta "Top Hat", de 1935. Gosling, sin vestir un sombrero de copa y sin ser un bailarín en busca del amor, logra ser un protagonista digno de un musical meloso y construir un personaje interesante.
Mezclando la calidez de la música jazz de antaño, junto con una fotografía digna de Wes Anderson o Todd Haynes, el filme logra cautivar a los espectadores con sus pegajosas canciones y hermoso estilo visual.
Y no piensen que es una película cliché, para nada: La La Land se sale de esta clasificación en el desarrollo, que en un inicio muestra una trama que parecerá otra historia de amor a las que ya estamos acostumbrados, pero que irá tomando giros inesperados, construyendo un final lleno de realidad, como una bofetada después de dos horas de fantasía.
No creo que La La Land sea la mejor película este año frente a competidores como Moonlight o Manchester by thesea, ni tampoco creo que las actuaciones de sus protagonistas sean tan prodigiosas como la de Isabelle Huppert o Casey Affleck, pero si es la más popular (recordando que el año pasado lo fue Revenant, el antes pasado Birdman y antes el Lobo de Wall Street) y dada su particularidad en relación a la gran cantidad de nominaciones conseguidas, sin lugar a dudas vale la pena verla, pues sean o no amantes del género musical, les aseguro que tendrán dos horas muy bien invertidas y agradables.
Y así como la ciudad de las estrellas me logró transportar hacia un hollywood clásico y de antaño, en donde las historias de amor, los bailes clásicos como en Top Hat, la magia del hombre del piano como en Casablanca o la grandeza del género musical de Singing in the Rain han sido las protagonistas indiscutidas por años en nuestra mente y en nuestros corazones, La La Land ha llegado para refrescarnos esto y mostrarnos que, en el fondo, los clásicos nunca mueren.
Bonus track: Después de ver películas tan buenas, mi corazón quiere inmortalizar el sentimiento ... acá, el detalle de este proceso creativo.